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jueves, 2 de agosto de 2012

La pereza del conspiratista (Jesus- Silva Herzog)


“Teoría conspiratoria: véase ignorancia.” La indicación aparece en el índice analítico de Conjeturas y refutaciones, de Karl Popper y puede ser la mejor manera de acercarse a esa fe. La lógica conspiratoria no proviene de la curiosidad sino de la confianza; no se alimenta de dudas sino de certezas. El conspiratista sabe que el mundo está controlado por los poderes malignos y que todo, a fin de cuentas, es percusión de sus resortes. Por eso el conspiratismo conforma una teología del resentimiento. Un sujeto todopoderoso maneja las cuerdas del mundo. Pero a diferencia de la otra creencia, la teología de la conspiración predica la perversidad del omnipotente. Ese creador del orden, ese imán que imprime sentido a todo lo que ocurre en la historia no es el dador bondadoso de la vida, sino un codicioso insaciable que no descansa nunca en su afán de dominio.


No hay refutación imaginable para este par de creyentes. Para uno, todo lo que existe en el mundo da cuenta de la presencia de su Dios; para el otro, todo lo que acontece es manifestación de una mano negra. La regularidad o la excepción son, para esos hombres de fe, revelación del mismo poder. El conspiratista podrá equivocarse pero nunca está confundido. La confianza en la conspiración puede ser un consuelo al ofrecerse como explicación del caos, pero es, sobre todo, un atajo. Sin grandes fastidios, se pueden resolver todos los enigmas con un solo expediente. Cualquier información embona con el cuento, cualquier novedad se incorpora al libreto de la conspiración. Si pierden los míos es, obviamente, efecto de la conspiración; pero si ganaran los míos también lo sería: se habrá tratado, en ese caso, de un engaño, de una simulación. Es que los conspiradores quieren hacernos creer que ese triunfo es verdadero, pero en realidad no lo es. En ese relato no hay misterios y jamás hay contradicciones. Cuando se prende esa linterna que exhibe las maquinaciones, el mundo se esclarece automáticamente. No hay motivo para dudar ni necesidad de prueba. La conspiración es la gran simplificadora de nuestro tiempo. Por un lado, nosotros, las víctimas de siempre; por el otro, los de arriba, los ganadores de siempre.

Leer la demanda que el movimiento progresista ha hecho para exigir la anulación de la elección presidencial es constatar el hermetismo de esa lógica. El documento que ha presentado a las instancias judiciales podrá tener 638 páginas pero sigue siendo un texto apresurado, descuidado, flojo. Difícilmente se puede pedir que se limpie la elección con un escrito tan desaliñado. Aún bajo los códigos de la expresión abogadil, es un escrito pésimamente redactado, plagado de faltas de ortografía y descuidos asombrosos, como llamar panista a Enrique Peña Nieto. El texto carece de la mínima consistencia argumentativa: columnas de razones que dieran congruencia a su alegato. La demanda es un revoltijo caprichoso de dichos envueltos con recortes periodísticos, divagaciones sobre la naturaleza de la economía y las producciones radiofónicas de Orson Welles; especulaciones tratadas como si fueran evidencia plena, conjeturas vendidas como certezas científicas. Aclaro, por si fuera necesario: no me opongo al derecho de inconformarse; rechazo la frivolidad con la que el equipo jurídico del lopezobradorismo construyó su alegato para pedir, ni más ni menos que la nulidad de la elección presidencial.

 La pereza de los abogados del movimiento progresista es sintomática: el conspiratista es adicto a los atajos, es condescendiente con cualquier rumor que ratifique su prejuicio y sordo a cualquier testimonio discordante. El conspiratista no se ejercita en la polémica. Su entrenamiento es la pancarta y la consigna. Su medio idóneo es el panfleto que descubre los secretos del palacio, no la demanda que se esmera en el raciocinio y se compromete con la prueba. Esa ignorancia beligerante de la que hablaba Popper es llevar la estridencia al máximo y reducir la evidencia al mínimo. El fanático de la conspiración no polemiza. Suele dirigirse a los suyos mientras desacredita a los independientes, a los que con facilidad tacha como instrumentos de aquello que denuncia. 

El tribunal al que, en realidad, acude es el jurado moral de la historia, que, tarde o temprano reivindicará su causa. La pereza del conspiratista es consustancial a su fe y es producto de sus ejercicios cotidianos: no es necesario mucho esfuerzo para demostrar lo innegable; no hay empeño que consiga persuadir a quienes están atrapados en la maquinaria de la maquinación. 

Casilla 518 (Jorge Alcocer V.)

Casilla 518
Jorge Alcocer V.
31 Jul. 12

El viernes pasado Andrés Manuel López Obrador exhibió, como prueba de fraude, el acta de escrutinio y cómputo de la elección presidencial correspondiente a la casilla 518, contigua 4, del distrito 7 de Baja California, con cabecera en Mexicali.

Consulté el PREP del IFE (cualquier interesado puede hacerlo); ahí aparece la copia del acta a que se refiere el ex candidato presidencial. Está marcada como casilla anómala, ya que el PRI tenía más votos que el total de electores que en ella votaron.

En efecto, según la copia del PREP, votaron 294 ciudadanos, más 6 representantes de partidos, para un total de 300; sin embargo, de la urna se extrajeron 290 boletas, 10 menos que el total de votantes.

Los resultados por partido consignados en el acta son: PAN 084; PRI 600; PRD 70; PVEM 0; PT 0; MC 0; PNA 8. En todos los casos el resultado se consignó con letra y número; como al PRI se le consignaron 600 votos, el doble de los ciudadanos que votaron, hay una evidente inconsistencia, y así lo hizo notar de inmediato el PREP.

Como se puede constatar en la copia del acta, para la coalición PRI y PVEM se consignaron, con letra y número, "ciento veintisiete 127" votos. En ese renglón el acta contiene un aviso para los funcionarios de casillas, que dice "Escriba aquí sólo el número de boletas que tienen marcado los dos emblemas de los partidos políticos en coalición". Por tanto, si hubiesen sido 127 las boletas en que los electores marcaron tanto el emblema del PRI como el del PVEM, y se suman a los 600 votos que se consignaron por el PRI, Enrique Peña Nieto habría obtenido 727 votos en esa casilla, pero solo votaron 300 ciudadanos, y de las urnas se extrajeron 290 boletas.

Al sumar los votos del PAN (84); PRD (70), PNA (8) y los votos nulos (5) el resultado es 167 votos; pero el acta consigna que de la urna se extrajeron 290 boletas, contra este último dato faltan 123 votos por sumar. Los consignados por PRI y PVEM son 127; sobran 4 votos.

Encontré que en el renglón 10 del acta -incidentes- se consigna lo siguiente: "se fue el presidente, secretario y un escrutador"; en el acta aparecen los nombres, pero no sus firmas; sólo firmó un escrutador. El acta tiene inconsistencias, que ameritaron que fuera marcada con esa condición en el PREP, lo que permitió a los abogados del Movimiento Progresista detectarla y obtener la copia que exhibió su candidato presidencial.

Consultando me entero que al instalarse la casilla faltó el segundo escrutador, por lo que se designó a un ciudadano de la fila para que ejerciera esa función; de igual forma al iniciar la votación solo el MC no tenía representante, pero en el acta solo firmaron los de PAN, PNA y PRI, los dos primeros presentaron escritos de protesta.

El paquete de la casilla fue abierto por el consejo distrital, para recuento total de votos. Resultó lo siguiente: PRI 79; PVEM 2; PRI-PVEM (ambos emblemas cruzados) 46, para un total de 127 votos (cifra igual a la consignada en el acta para PRI/PVEM); PAN 82 votos (2 menos); PRD 46; PT 1; MC 2; PRD/PT/MC 18; PRD/PT 2; PT/MC 2, para un total de 71 votos por López Obrador (en el acta consignaron 70 para el PRD); PNA 8; votos nulos 7 (dos más que en el acta). Total: 295 votos, pero el acta dice que votaron 300; o cinco ciudadanos se llevaron la boleta, o se trata de otro error, al duplicar en la cuenta de votantes a los representantes de partido que votaron sin estar en la lista. Me inclino por lo segundo.

Queda por aclarar quién anotó en el acta 600 votos al PRI, y el motivo por el que "se fue (sic) el presidente, secretario y un escrutador". El IFE debe informar.

Las inconsistencias en actas son, en su inmensa mayoría, errores aritméticos y/o de escritura, lo que se agravó porque los electores no tuvieron información clara sobre la forma válida de votar en el caso de las dos coaliciones, tanto en las elecciones federales como en las locales; a lo que se agrega que los funcionarios de casilla tampoco tuvieron información, o no la entendieron, sobre cómo contabilizar esos votos y consignarlos en las actas. Es todo un tema.

López Obrador persiste en convertir errores en fraude; olvida que podemos consultar las actas en el PREP para entender, con sumas y restas, y una pizca de buena fe, los errores.

martes, 17 de julio de 2012

JOSEFINA FUE AISLADA Y ENGAÑADA: ABASCAL (via SINEMBARGO.MX)

Vicente Fox debe ser dejado en paz. El ex presidente “dijo que había que cerrar filas con el puntero, no que había que votar por el puntero. Si se entendió así, pues está bien, pero yo digo que no hay que moverle más”, afirma Salvador Abascal Carranza, director general adjunto de la Fundación Rafael Preciado Hernández, el think tank azul. 

Considera también que Josefina Vázquez Mota fue, “de alguna manera, aislada y engañada”. Además, dice, su equipo de campaña no estuvo a la altura de ella. 

El ex senador ofrece esta peculiar interpretación sobre el caso Fox, al responder a la pregunta de que si después de la debacle del Partido Acción Nacional (PAN), el ex presidente podría ser el chivo expiatorio que lavara las culpas de la organización política. 

A pesar de que parecía inminente la expulsión de Fox, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN pospuso ayer el análisis de este tema, al considerarlo “no prioritario” y postergó indefinidamente su discusión. Tal vez consideraron la postura de gente como Abascal Carranza, para quien el ex mandatario es “muy querido por muchos panistas. Hizo cosas muy buenas para el país”. 

Para el doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana: “Fox no debe ser chivo expiatorio. No creo que haya sido de alguna manera definitorio. Probablemente movió a algunos panistas indecisos, pero mi opinión es que debemos dejarlo en paz. Ya sabemos como es… En lo personal, es mi amigo y no quisiera verlo ni siquiera sancionado, porque hay la opción de que la sanción sea solamente una amonestación. Bueno, una llamada de atención hasta yo se la puedo hacer: ir a su rancho y decirle ´maestro ¿qué pasó aquí´?, pero yo no veo más allá de eso. Dijo que había que cerrar filas con el puntero, no que había que votar por el puntero”. 

El también en dos ocasiones diputado local, y una federal,  conversó con SinEmbargo sobre la debacle del PAN –que para él no es tal–, y sus causas internas y externas, en la sede de la Fundación Rafael Preciado Hernández, en la colonia Del Valle. 

Causas internas de que Josefina Vázquez Mota se haya ido al tercer lugar en los comicios presidenciales fueron, de acuerdo con el panista: “mala organización”, un  “equipo de campaña (que) no estuvo a la altura de ella” , y el hecho de haber sido, “de alguna manera, aislada y engañada”. 

“De alguna manera (los miembros de su equipo de campaña) aislaron a la candidata, a Josefina, haciéndole creer que estaban haciendo cosas maravillosas y que iban muy bien. Josefina hizo un esfuerzo extraordinario, formidable y es admirable esa mujer. Pero su equipo no estuvo a la altura de Josefina” . 

–¿Por qué no, entonces, intervinieron otros actores? 

“Algunos de ellos, dicen que el partido no les ayudó. Yo fui a la casa de campaña, hablé con algunos de los coordinadores de campaña y no pude hablar con Josefina, que es mi amiga; o sea, nosotros, el partido, la Fundación…”.

 Refiere decepcionado:  “No sé en qué momento algún asesor le dijo a Josefina que tenía que deslindarse de Juan Molinar Horcasitas, eso fue una mala asesoría, no tenía por qué deslindarse, porque nunca fue culpable de nada, fue totalmente exculpado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Fue un error, porque eso indicaba también una separación del Comité Nacional. (Josefina) no puede quejarse de que el partido, la Fundación,  no haya querido ayudarlos, lo que pasa es que ellos se cerraron en sí mismos, no quisieron la ayuda.

“ Muchos nos quedamos sin poder colaborar, hicimos nuestra tarea, nuestra chamba, pero no todo lo que hubiéramos podido. Es más, a muchos que quisieron colaborar, no los tomaron en cuenta, ¿por qué? No lo sé, porque pensaban que ya tenían suficientes colaboradores” , agrega con sorna.

 –¿Está a favor de que renuncie el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero?

“No, de ninguna manera”, afirma vehemente.

 Abascal Carranza pareciera inscribirse en la corriente que, a decir de algunos panistas,  considera que Madero debe permanecer al frente del PAN por lo menos hasta diciembre próximo. Esto, con objeto de que el próximo presidente de Acción Nacional, sea elegido después de que el presidente Felipe Calderón concluya su mandato, lo que evitaría que el partido quede totalmente en manos de éste. 

No obstante, el panista negó que el resultado de las pasadas elecciones  tenga que ver con los aproximadamente 70 mil muertos de la guerra de Calderón, o con el desempleo y subempleo, que actualmente padecen unos 16 millones de mexicanos. Abascal Carranza afirma que todo se deriva de un “problema de comunicación”.

Retoma el argumento de que en los estados del norte de la República y en Veracruz, donde más cruenta es la guerra, y donde gobierna el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Josefina se alzó con la victoria. Sobre la economía, dice que “México nunca ha estado mejor que ahora”. 

La debacle, para el ideólogo del PAN, no es tal. “Sufrimos una derrota que no quiere decir, de ninguna manera, que sufrimos una catástrofe. No es una debacle, como algunos medios la han calificado(…) Yo percibo un terrible antipanismo en los medios”. 


Quizá, efectivamente, los resultados no son la catástrofe total. Lo que es verdad es que el PAN enfrenta un momento de definición. Si se vuelve incondicional de  Enrique Peña Nieto, podría contribuir al afianzamiento del PRI en el poder durante varias décadas, y desdibujar aún más su identidad. 

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/16-07-2012/295118. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

El grupo más corrupto, ligado a FCH, “refundará” el PAN para quedarse con él: García Cervantes (via SINEMBARGO.MX)


El senador Ricardo García Cervantes hace un análisis de la debacle electoral del PAN y sostiene que éste, su partido, perdió el rumbo. Asegura que en la gestión gubernamental de Felipe Calderón ha prevalecido la corrupción, pues se cambió el deber por la conveniencia; así que para reconstruir a este instituto político, dice, es necesario que sus miembros subordinen la política a la ética. En síntesis, el legislador se muestra pesimista ante el futuro de su partido.




Por Álvaro Delgado


MÉXICO, D.F. (proceso).- Al desastre electoral del Partido Acción Nacional (PAN), le ha seguido la simulación y el cinismo, advierte el senador Ricardo García Cervantes: Los grupos responsables de la corrupción interna son los que harán la “reflexión” sobre las causas del derrumbe y, luego, se repartirán el botín. 

“¡Son grupos de interés, muchos de ellos de negocios y de negocios ilícitos! Son grupos cohesionados por sus prácticas de corrupción frente a otros grupos y todos se saben capaces de cualquier cosa”, describe el vicepresidente del Senado.

 Apartado “voluntariamente” de esa dinámica facciosa, que nació al suprimirse el principio de subordinar la política a la ética, García Cervantes anticipa que la “restructuración”, “refundación” o “reconstrucción” del PAN –“traen un pleito por la semántica”– lo harán las mismas facciones que hundieron a ese partido y, por tanto, no habrá credibilidad. 

“Es poco creíble que reflexiones separadas de los grupos de poder vayan a traer las consecuencias de refundación o corrección del partido. ¿Se trata de que se concilien los intereses de grupo o se trata de rescatar un interés de estar por encima de los grupos?” 

–¿Se perfila un gatopardismo?

–Hacia eso iríamos. 

En entrevista con la revista  Proceso, la mañana del jueves 12, el legislador prevé que el “grupo cerrado” de Felipe Calderón seguirá controlando el PAN, a través de personajes que no se afiliaron a este partido por convicción, sino sólo por ambiciones de poder, como Javier Lozano Alarcón y Ernesto Cordero. “Es un grupo afiliado al poder, enamorado del poder, anclado en el poder que se va a quedar con lo que queda del poder”, afirma y vaticina que los miembros de la organización ultraderechista El Yunque, como Juan Manuel Oliva, Emilio González Márquez y Marco Antonio Adame, pactarán también: “Van a buscar acomodos y arreglos”.

 Lo mismo ocurrirá con el grupo de Gustavo Madero, cuya renuncia a la presidencia del PAN es lo de menos, dice, pero será lo de más si la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota busca sustituirlo con su movimiento “Ola civil”. “Empieza a ser lo de más si se sigue perfilando una imposición o una especie de recomposición de grupos y tratar de capitalizar una campaña presidencial para, de alguna manera, conservar el coto”. –¿Se refiere a que Vázquez Mota pueda asumir la presidencia del PAN? –Sí, y me refiero a que está totalmente indefinido ese movimiento. Tuvo mejor imagen de lanzamiento que la campaña. 

Hay que tener mucho cuidado, porque el simplismo nos puede llevar a decir: “Que se vaya Madero y ya se resolvió todo”. Y no: “El reto de esta reflexión, refundación, reconstrucción es que debe ser creíble. Ahora sí los ciudadanos nos van a pedir que, como la mujer del César, antes de ser honestos, lo parezcamos. 

El PAN podría haber sido muy honesto, pero dejó de parecerlo y dejó de serlo.” Por sus prácticas igualó al PRI: “Perdimos no nada más la manera de andar, y de andar entre perros no sólo aprendimos a ladrar, sino a orinarnos levantando la patita. ¡Es que somos igual!” La crisis que padece por el rechazo de los ciudadanos no es fortuita: “El partido está cosechando lo que sembró. ¿O qué creían, que podían meter de socios adherentes a los padrones de Sedesol y que no iba a pasar nada? ¡Son idiotas! 

EL DESASTRE 

A punto de cumplir 60 años, militante del PAN desde 1977 y uno de los dirigentes panistas más respetados, aunque marginado de ese partido por su posición crítica y en particular por cuestionar la concentración mediática y a Televisa, García Cervantes desmenuza las razones de la debacle. 

De entrada, alude al artículo “El desastre” que publicó en Reforma Germán Martínez, el presidente del PAN que renunció tras el desastre electoral de 2009, en el que reconoció haber incurrido en “equívocos” como los cometidos por Madero y que “sin ideales la política es mera gestión de intereses, y muchas veces el PAN cayó en ese bache”. “Él no sólo no es ajeno al desastre panista, es protagonista y promotor”, señala García Cervantes.

 “El cínico se reviste de sincero para sólo reconocer en abstracto haber incurrido en equívocos y su burda gestión de intereses como funcionario y como dirigente, totalmente desprovista de ideales, pero muy provechosa en término de ganancias personales y de negocios de camarilla, sólo los considera un bache en la que lamenta que el PAN haya caído.”

 Evoca el proceso interno del que Vázquez Mota resultó candidata presidencial, en el que emergieron evidencias de coacción a gobernadores, alcaldes y delegados a favor de Cordero, mientras que éste la acusó de incumplir con su deber como legisladora. “¿Con qué autoridad moral termina esto? ¡Con ninguna!” Así como la Secretaría de Hacienda no detectó el endeudamiento de Coahuila, “porque la denuncia que hizo Cordero fue en el ámbito de las elecciones internas”, todas las dependencias del gobierno actuaron con lógica electoral.

 “Se perdió totalmente la función de gobernar y se asumió la necesidad de cuidar la posibilidad de seguirlo haciendo. Se dedicaron más a crear las condiciones de continuar en el gobierno que de gobernar. ¡Me refiero a todos!” Va más allá en el análisis del desastre electoral del PAN y la responsabilidad de Madero en muchos de los escándalos de corrupción, como el del alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal, cuyo hermano Jonás fue videograbado recibiendo dinero en efectivo en un casino, y pese a ello lo solapó. “Se pronuncia por expulsarlo, algo pasa y el grupo afín a Larrazabal logra las candidaturas que quiere y Madero no sólo se allana, sino que son de su equipo más cercano”. Otro caso es el de Fernando Yunes, hijo del expriista Miguel Ángel Yunes Linares, a quien Madero ratificó pese al fraude que cometió para ser candidato, y la coalición que él autorizó en Guanajuato con Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, a quien Vázquez Mota combatió en campaña. 

“¿Qué creen que la gente es tonta? Es tonto el que cree que la gente es tonta”, exclama García Cervantes, quien dice que el PAN cayó al tercer lugar en el Distrito Federal, porque “dominan los parentescos y el nepotismo” de Mariana Gómez del Campo, sobrina política de Calderón, y se impuso una candidata, Isabel Miranda, que no fue respaldada. El senador señala que en Coahuila los ciudadanos votaron contra el PRI por el endeudamiento de Humberto Moreira, y en Tamaulipas por la violencia, pero no por los candidatos panistas, “porque éstos, en otro tiempo, fueron los que generaron la debacle del PAN”. 

En Coahuila, explica, el grupo que encabeza el senador Guillermo Anaya, compadre de Calderón y que ahora será diputado, cometió un fraude electoral contra el exembajador Jorge Zermeño para imponer a Luis Fernando Salazar, exdelegado de Sedesol. “El expediente de Zermeño fue desechado por extemporáneo, pero está toda la evidencia de la manipulación, del acarreo, de la compra de votos, de la utilización del cargo. ¡Fue verdaderamente una suciedad lo que se hizo! “ Subraya: “El grupo cercano a Madero tiene responsabilidad y debe asumir las consecuencias.” Las misma responsabilidad deben asumir los gobiernos del PAN, porque los electores también evaluaron las gestiones de Calderón, así como las de Jalisco, con González Márquez, y Morelos, con Adame.

 “Un partido que está en el gobierno puede aspirar a que, haciendo un buen gobierno, se conserve en el poder. Si no logra conservarlo, en un silogismo muy sencillo, quiere decir que no satisfizo las expectativas de buen gobierno. Eso está claro”. Calderón recibió respaldo inicial en su lucha contra el crimen organizado, dice García Cervantes, pero cuando ésta “no se vio acompañada de otros mecanismos como el combate al lavado de dinero, a la corrupción en las instituciones de seguridad pública y la impunidad, se mermó la sensación positiva y la impresión solidaria de la sociedad con su gobierno”. 

A esto se sumó “esa terca insistencia de no revisar honesta y francamente las estrategias a partir de una concepción de lealtad con Genaro García Luna”, secretario de Seguridad Pública, y también los cotos de “una serie de funcionarios desprovistos de cualquier sensibilidad humana”. 

MUERTO EL REY, VIVA EL REY 

Político de larga trayectoria desde que fue regidor de su natal Torreón, en 1985, García Cervantes fue subsecretario de Gobierno de la primera gubernatura que ganó el PAN, en 1989, y como tal implementó, por primera vez en México, la credencial para votar con fotografía. Fue coordinador del grupo parlamentario del PAN en la última Legislatura en la que el PRI tuvo mayoría, la 56 –de 1994 a 1997–, y en 1999 fue candidato a presidir el PAN, pero fue vencido por Luis Felipe Bravo Mena, cargo que trató de conquistar en 2009, a la renuncia de Germán Martínez. Exsubsecretario de Gobernación durante un periodo de la gestión de Santiago Creel, el senador ve inevitable que los mismos grupos que condujeron al desastre del PAN serán los que se repartan el poder. “Seamos objetivos y realistas: Muerto el rey, viva el rey. Esa es una sentencia absoluta de qué pasa en el poder. 

Ellos serán los protagonistas, serán la cara pública, los declarantes, los debatientes, los exponentes en las cámaras que son la expresión política de los partidos, lo van a ser”. Es el caso de Lozano: “No puedo negar que un señor secretario del Trabajo, que luego pasa a ser vocero del partido y va a ser senador, va a tener protagonismo.” Lozano, Cordero, Roberto Gil Zuarth, Luisa María Calderón, Mariana Gómez del Campo, Maximiliano Cortázar, Guillermo Anaya, entre otros allegados a Calderón, así como Rodolfo Dorador, Jorge Villalobos, Luis Alberto Villarreal, del grupo de Madero, serán los que capten la atención. 

“Ellos van a ser los únicos que tengan reflector y el micrófono prendido”, anticipa García Cervantes, pero también específicamente Calderón, aun sin no reside en México. 

NO ES ANDRÉS MANUEL 

En el marco del análisis del PAN y de su naufragio en la elección del domingo 1, García Cervantes alude al proceso electoral y la impugnación que presentó Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda, por la compra de votos a favor de Enrique Peña Nieto mediante instrumentos financieros que no fueron supervisados por las autoridades. “Hemos perdido todos, porque el próximo gobernante no tendrá la legitimidad democrática que le demandan las circunstancias. Sí tiene los votos, pero ya quedó sembrada la duda. Y no es una actitud de Andrés Manuel o de la izquierda. Es una evidencia.” Señala: “El sistema financiero tolerando a empresas como Monex. Ahí hay responsabilidades de la Comisión Nacional Bancaria, de la Secretaría de Hacienda, ya no se diga de la Procuraduría General de la República (PGR).” García Cervantes alude, también, a otro escándalo de corrupción que estalló en Estados Unidos sobre sobornos de empresas de ese país a funcionarios del IMSS para la compra de medicinas. 

“Eso no es Andrés Manuel, es la realidad, es la pérdida de honradez”. Y así como una estrategia de lucha contra el crimen organizado no involucra una lucha contra la impunidad, en los procesos electorales se actúa sin riesgo: “Todo está preparado desde la convicción de que al poder se llega como sea. Como la impunidad es absoluta, entonces el cinismo es absoluto. ‘Yo voy a hacer lo que sea para ganar, y qué’”. Por eso considera fundamental para discutir la derrota y perfilar una auténtica reconstrucción del PAN que vuelva a tener vigencia el principio de que la política se subordine a la ética. Y advierte: “Se quiere una reconstrucción del partido, vamos a empezar con hechos. Un principio que ya no se quiere decir, que es piedra angular de la construcción del PAN, es la subordinación de la política a la ética. Y se eliminó”. 

Esto ha implicado que la anulación del adversario al interior del PAN sea a partir de poder, principalmente de dinero, y por ello quienes hicieron esto para ganar una candidatura deben reivindicarse o irse. “Y si no se van, nos vamos otros”. –¿Está dispuesto a renunciar al PAN? –Sí, claro. Si de estas reflexiones, si de estas actitudes en los próximos meses no está claro que hay una verdadera opción para mi aportación, ¿qué hago ahí? Aunque en las condiciones actuales ve remoto hasta reunir firmas para registrarse –“está toco cooptado”–, si se generan condiciones de equidad en la lógica de reconstruir el PAN “piedra por piedra”, como dijo Calderón, lo intentaría. “Si hay que compartir con Josefina, competimos, y si hay que hacerlo con el propio expresidente Calderón que ahora quiere ser presidente del partido, si fuera el caso, pues competimos.

Estaría dispuesto y que gane el mejor”. Pero si no hay condiciones democráticas, porque si van a ser las mismas reglas, no hay nada que hacer: “Tengo las credenciales para aspirar, pero no tengo el ánimo de un harakiri en una competencia absolutamente desleal e imposible”. 

Y entonces lo mejor es irse del PAN: “Puedo dedicar todo mi esfuerzo a generar un movimiento, una cruzada, una convicción en la ciudadanía de que no debe tolerar la corrupción en ningún lado. Yo me puedo ir a esa causa siendo panista sin credencial o con credencial. Soy panista, pero es consecuencia de ser humanista.”


 Después de 35 años de militancia sería doloroso renunciar al PAN, se duele García Cervantes, pero concluye: “Permanecer sería complicidad. Me voy para no ser cómplice de estos pillos”.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/16-07-2012/298331. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

lunes, 30 de enero de 2012

Discursos Políticos Fundamentales: Yo veo un México con hambre y con sed de justicia (1994) / Luis Donaldo Colosio Murrieta (Gurú Político)


Discurso durante el acto conmemorativo del LXV Aniversario del PRI en el Monumento a la Revolución, el 6 de marzo de 1994.

Compañeras y compañeros de partido;

Compatriotas:

Aquí está el PRI con su fuerza. Aquí está el PRI con sus organizaciones; está con su militancia, está con la sensibilidad de sus mujeres y de sus hombres. Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana.

Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país, para preservar la unidad entre los mexicanos. Aquí está el PRI en pie de lucha. Aquí está el PRI celebrando un año más de intensa actividad política.

Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes.

Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia. Esta es la exigencia que enfrentamos y a ella responderemos con firmeza.

El PRI reconoce su responsabilidad y ésta es de la mayor importancia para el avance político de México. Los priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. La legitimidad debemos ganarla día con día, con nuestras propuestas, con nuestras acciones, con nuestros argumentos.

Como Partido, tuvimos un nacimiento que a todos nos enorgullece: el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura.

La estabilidad, la paz interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que hubieran sido inimaginables sin el PRI.

Pero nuestra herencia debe ser fuente de exigencia, no de complacencia ni de inmovilismo. Sólo los partidos autoritarios pretenden fundar su legitimidad en su herencia. Los partidos democráticos la ganamos diariamente.

Amigas y amigos del partido:

Surgimos de una Revolución que hoy sigue ofreciendo caminos para las reivindicaciones populares. A sus principios de democracia, de libertad y de justicia es a los que nos debemos.

Los ideales de la Revolución Mexicana inspiran las tareas de hoy. La Revolución Mexicana, humanista y social, nos exige y nos reclama. La Revolución Mexicana es todavía hoy nuestro mejor horizonte.

Encabezaremos una nueva etapa en la transformación política de México. Sabemos que en este proceso, sólo la sociedad mexicana tiene asegurado un lugar. Los partidos políticos tenemos que acreditar nuestra visión.

En esta hora, la fuerza del PRI surge de nuestra capacidad para el cambio, de nuestra capacidad para el cambio con responsabilidad. Así lo exige la Nación.

Nuestra visión y nuestra vinculación histórica con el gobierno nos aseguró la oportunidad de participar en los grandes cambios del país. La fuerza del gobierno fue en buena medida la fuerza de nuestro Partido. Pero hoy el momento es otro: sólo nuestra capacidad, nuestra propia iniciativa, nuestra presencia en la sociedad mexicana y nuestro trabajo, es lo que nos dará fortaleza.

Nadie podrá sustituir nuestro esfuerzo. Nadie podrá asegurarnos un papel en la transformación de México si nosotros no luchamos por él, si nosotros no lo ganamos ante los ciudadanos.

Quedó atrás la etapa en que la lucha política se daba, esencialmente, hacia el interior de nuestra organización y no con otros partidos. Ya pasaron esos tiempos.

Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir; para hacerlo se dejan atrás viejas prácticas: las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar grandes esfuerzos para ganar.

Como un partido en competencia, el PRI hoy no tiene triunfos asegurados, tiene que luchar por ellos y tiene que asumir que en la democracia sólo la victoria nos dará la estatura a nuestra presencia política.

Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI. Por eso hoy, ante la contienda política, ante la contienda electoral, el PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley!

No pretendamos sustituir las responsabilidades del gobierno, pero tampoco pretendamos que el gobierno desempeñe las funciones que sólo a nosotros, como partido, nos corresponde desempeñar.

Hoy estamos ante una auténtica competencia. El gobierno no nos dará el triunfo: el triunfo vendrá de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, de nuestra dedicación.

Los tiempos de la competencia política en nuestro país han acabado con toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Los tiempos de la competencia política son la gran oportunidad que tenemos como partido para convertir nuestra gran fuerza en independencia con respecto del gobierno.

Hoy somos la opción que ofrece el cambio con responsabilidad. Somos la opción que mejor conoce lo que se ha hecho. Que sabe de los resultados de sus programas, de sus aciertos y de sus errores.

Somos la opción capaz de conservar lo que ha tenido éxito y somos la opción de encontrar nuevos caminos de solución para los problemas pendientes.

No entendemos el cambio como un rechazo indiscriminado a lo que otros hicieron. Lo entendemos como la capacidad para aprender, para innovar, para superar las deficiencias y los obstáculos.

¡Cambiemos, sí! ¡Cambiemos! ¡Pero hagámoslo con responsabilidad, consolidando los avances reales que se han alcanzado, y por supuesto, manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura!

¡México no quiere aventuras políticas!. ¡México no quiere saltos al vacío!. ¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces!. ¡México quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia!

Ofrecemos cambio con rumbo y responsabilidad, con paz, con tranquilidad. Se equivocan quienes piensan que la transformación democrática de México exige la desaparición del PRI.

No hemos estado exentos de errores, pero difícilmente podríamos explicar el México contemporáneo sin la contribución de nuestro partido. Por eso, pese a nuestros detractores y a la crítica de nuestros opositores, somos orgullosamente priístas.

Debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos.

Proponemos la reforma del poder para que exista una nueva relación entre el ciudadano y el Estado. Hoy, ante el priísmo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo.

Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático.

Reformar el poder significa fortalecer y respetar las atribuciones del Congreso Federal.

Reformar el poder significa hacer del sistema de impartición de justicia, una instancia independiente de la máxima respetabilidad y certidumbre entre las instituciones de la República.

Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. Significa también nuevos métodos de administración para que cada ciudadano obtenga respuestas eficientes y oportunas cuando requiere servicios, cuando plantea sus problemas, o cuando sueña con horizontes más cercanos a las manos de sus hijos.

Estos son mis compromisos con la reforma del poder. Es así como yo pienso que cada ciudadano tendrá más libertades, más garantías, para que sus intereses sean respetados; para gozar de seguridad y de una aplicación imparcial de la ley.

Los priístas creemos en el cambio con responsabilidad.

Por eso es que hemos hecho nuevas propuestas, que hemos asumido nuevas tareas. Por eso es que convocamos - antes que nadie - a un debate entre los candidatos a la Presidencia de la República.

Hemos alentado acuerdos entre partidos; hemos planteado revisar el listado electoral; hemos solicitado la participación de observadores en todo el proceso electoral y la integración de un sistema de resultados oportunos.

Por eso es que también hemos resuelto dar transparencia a todos nuestros gastos.

Estamos por elegir candidatos a diversos cargos de elección popular.

Amigas y amigos:

Tenemos que aprovechar este proceso para darle mayor fuerza a nuestra organización. Todos los priístas tenemos una tarea que cumplir, todos tenemos una responsabilidad que asumir.

No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priístas.

Asumimos todos estos compromisos de reforma republicana, de reforma democrática y federal; de reforma de los procedimientos y de su contexto; de reforma interna del PRI.

Y lo hacemos porque somos conscientes que la sociedad mexicana ha cambiado y que demanda en consecuencia un cambio en las prácticas políticas. El PRI participará con civilidad y con respeto a nuestro pluralismo en las elecciones del 21 de agosto.

Como candidato del PRI a la Presidencia de México reafirmo mi compromiso indeclinable con la transformación democrática de México.

Que se entienda bien: ese día sólo podrá haber un solo vencedor. Sólo es admisible el triunfo claro, inobjetable, del pueblo de México.

Y para que el pueblo de México triunfe el 21 de agosto, los partidos políticos - todos - tendremos que sujetarnos a la ley y sólo a ella, sin ventajas para nadie, sin prepotencias, sin abusos y sin arbitrariedades.

Por ello, congruente con mi exigencia de una elección democrática, aspiro a que el Congreso de la Unión decida las reformas electorales que procedan, siempre a partir de los consensos que los partidos hemos venido construyendo en el marco del Acuerdo por la Paz, la Justicia y la Democracia, firmado el 27 de enero.

Aspiro a que juntos ampliemos la autonomía y afiancemos la imparcialidad de nuestros organismos electorales, a fin de que la voluntad popular y sólo ella, determine los resultados de los comicios.

Confiabilidad, certeza, regularidad y limpieza electorales no pueden seguir siendo sólo aspiraciones, tienen que ser realidades que se impongan en las conciencias de los ciudadanos. De ahí nuestro compromiso con la participación de observadores en el proceso electoral.

La elección es de la sociedad y por tanto no puede ser un asunto cerrado. Su transparencia exige de la participación de observadores y no excluye que de ella pueda darse el más amplio testimonio, tanto por parte de nuestros ciudadanos como de visitantes internacionales. De ninguna manera tenemos por qué mirar con temor a quienes desean conocer la naturaleza de nuestros procesos democráticos.

Nuestras elecciones - y lo digo con pleno convencimiento - no tendrán vergüenzas qué ocultar.

El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana.

En estos meses de intensos recorridos por todo el país, de visita a muchas comunidades, de contacto y diálogo con mi Partido y con la ciudadanía entera, me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar.

Ese es el México que nos convoca hoy; ese es el México que convoca a mi conciencia; ese es el México al que habremos de darle seguridad, al que habremos de darle rumbo en la nueva etapa del cambio.

Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes.

Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados.

Veo un cambio en el campo; un campo con una gran vocación productiva; un campo que está llamado a jugar un papel decisivo en la nueva etapa de progreso para nuestro país.

Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios.

Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación.

Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días.

Yo veo un México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades. Son gente creativa y entregada, dispuesta al trabajo, dispuesta a arriesgar, que quieren oportunidades y que demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables.

Yo veo un México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas.

Un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo.

Todos ellos son las mujeres y los hombres que mucho han contribuido a la construcción del país en que vivimos y a quienes habremos de responderles.

Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.

Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar.

Yo me propongo encabezar un gobierno para responderle a todos los mexicanos. El cambio con rumbo y con responsabilidad no puede esperar.

Manifiesto mi más profundo compromiso con Chiapas. Por eso debemos escuchar todas las voces, no debemos admitir que nadie monopolice el sentimiento de los chiapanecos.

Expreso mi solidaridad a todos aquellos chiapanecos que aun no han dicho su verdad, a todos aquellos que tienen una voz que transmitir y a todos aquellos que tienen una palabra que expresar.

Debemos de asumir y debemos de decidir. Debemos de decidir si nos asumimos plenamente como una sociedad plural o si concesionamos sólo a algunos la interlocución de nuestros intereses.

Chiapas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos. Pero nuestra propuesta de cambio, no se limita a responderle solamente a Chiapas. Le queremos responder a todos los mexicanos, a los de todos los pueblos, a los de todos los barrios, a los de todas las comunidades.

Queremos cumplirle a los chiapanecos, pero también a los mexicanos de la Huasteca, a los de La Laguna, a los de la Montaña de Guerrero, a los de la Sierra Norte de Puebla, a los de Tepito o a los de las barrancas de Alvaro Obregón, aquí en el Distrito Federal; a los del puerto de Anapra, en Ciudad Juárez, Chihuahua; a los de la Colonia Insurgentes, en Guadalajara, Jalisco; o a los de San Bernabé, en Monterrey, Nuevo León.

Mi compromiso es con todos los mexicanos; mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región.

Los mexicanos ante el conflicto hemos ratificado nuestra unidad esencial bajo una bandera y nuestro ánimo de concordia.

Nuestras instituciones probaron su legitimidad y su eficacia. De la solución del conflicto, han salido fortalecidas.

Desde aquí manifiesto mi reconocimiento al Ejército Mexicano por su patriotismo, lealtad y entrega en la defensa del interés y la unidad nacionales.

Frente a Chiapas los priístas debemos de reflexionar. Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros.

Tenemos que asumir esta autocrítica y tenemos que romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de innovación y de cambio.

Recuperemos nuestra iniciativa, recuperemos nuestra fuerza, para representar las mejores causas, para ofrecer los caminos de la paz, para responder ante las injusticias.

Recuperemos esos valores. Hagámoslo en esta campaña. Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del Gobierno.

Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios. La economía, más allá de las metas técnicas, tiene que estar al servicio de los mexicanos.

Por eso, el nuevo crecimiento económico tiene que ser distribuido con mayor equidad, con empleos crecientes, con ingresos suficientes.

Que no nos quepa la menor duda: México cerrará este siglo con una economía mucho más fuerte. Existen las condiciones para hacerlo, la sociedad lo demanda.

La tarea del crecimiento con estabilidad será de todos los mexicanos.

Es la hora de la confianza para todos, la de traducir las buenas finanzas nacionales, en buenas finanzas familiares.

Es la hora de convertir la estabilidad económica en mejores ingresos para el obrero, en mejores ingresos para el campesino, para el ganadero o para el comerciante, para el empleado o para el oficinista, para el artesano o el profesionista, para el intelectual y para las maestras y los maestros de México.

Es la hora de los apoyos efectivos y del impulso al esfuerzo que realizan las mujeres y los hombres al frente de micro, pequeñas y medianas empresas. Que se les lleve a superar sus dificultades, que se les apoye a ampliar sus negocios con mejores tecnologías para que sean más competitivos en los mercados.

Es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema, es la hora de la garantía para todos de educación, de salud, de vivienda digna. Esa es la reforma social de la que hablé en Huejutla.

Es la hora de hacer justicia a nuestros indígenas, de superar sus rezagos y sus carencias; de respetar su dignidad. Como lo dije en San Pablo Guelatao, Oaxaca: es la hora de celebrar un nuevo pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas.

Es la hora de nuevas oportunidades para el campo de México, como lo comprometí en Anenecuilco, Morelos. Es la hora de enfrentar con decisión y con firmeza la pobreza, y mejorar los niveles de vida de los campesinos.

Es la hora de que el Artículo 27 de la Constitución se exprese en bienestar, en justicia, en libertad para los hombres del campo. Y es la hora de acabar para siempre con todo vestigio de latifundio; es la hora de dar certidumbre al ejido, a las tierras comunales y a la pequeña propiedad.

Es la hora de impulsar la reforma agraria para nuestro tiempo. Es la hora de promover más y mejor inversión en el campo; de alentar de manera mejor y más eficaz, con libertad, la participación de los campesinos.

Es la hora de dar solución a los problemas de la cartera vencida en el campo, del crédito escaso y caro.

Es la hora de asociar los esfuerzos de los productores; es la hora de constituir más cajas de ahorro, más uniones de crédito y de poner en marcha nuevos mecanismos de comercialización.

Es la hora de las regiones de México, para aprovechar mejor los recursos, para aprovechar mejor la capacidad y el talento de cada una de las comunidades del país, de cada ciudad de nuestro país, de cada estado de la República.

Un desarrollo regional que abra las esperanzas de cada rincón de México, que canalice recursos para mantener la infraestructura carretera, ferroviaria, portuaria, hidráulica y energética.

Es la hora de superar la soberbia del centralismo, como lo dije en Jalisco; de apoyar decididamente al municipio. Es la hora de un nuevo Federalismo; es la hora de dotar de mayor poder político y financiero, a nuestros estados, como lo dije en Tabasco; es la hora de garantizar plenamente la conservación de nuestros recursos naturales, de nuestro medio ambiente, de nuestra ecología.

Es la hora de una educación nacionalista y de calidad; es la hora de una educación para la competencia; es la hora de nuestras escuelas, de nuestros tecnológicos; es la hora de la universidad pública en México; es la hora de la gran infraestructura para la capacitación de todos los mexicanos que quieran progresar.

La educación es nuestra más grande batalla para el futuro. A ella destinaremos mayores recursos.

Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades.

¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!

Es la hora de la Nación. Es la hora de ser fuertes todos haciendo fuerte a México. Es la hora de reafirmar valores que nos unen. Es la hora del cambio con rumbo seguro para garantizar paz y tranquilidad a nuestros hijos.

La única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio que conserve lo valioso. Queremos un cambio con responsabilidad en el que no se olvide ningún ámbito de la vida nacional; queremos un cambio democrático para una mejor economía, para un mayor desarrollo social. Y hoy existen las condiciones para lograrlo; la sociedad lo demanda.

Hoy queda claro que los cambios no pueden ser ni marginales ni aislados. La vía del cambio corre en igual sentido y en igual intensidad y urgencia por el campo de la política, por el campo de la economía y del bienestar social.

Con firmeza, convicción y plena confianza, declaro: ¡Quiero ser Presidente de México para encabezar esta nueva etapa de cambio en México!

Amigas y amigos; amigas y amigos:

Asumo el compromiso de una conducción política para la confianza; una conducción política responsable, para llevar a cabo los cambios que requerimos, para cerrarle el paso a toda intención desestabilizadora, de provocación, de crisis, de enfrentamiento.

Haremos de nuestra capacidad de cambio el mejor argumento para convocar a la confianza de los mexicanos, para garantizar la paz, para fortalecer nuestra unidad.

Somos una gran Nación porque nos hemos mantenido básicamente unidos, pero con respeto a la pluralidad.

Queremos un México unido, queremos un México fuerte, queremos un México soberano. Un México de libertades, un México con paz, porque son amplios los cauces de la democracia y de la justicia.

Hay sitio para todos en el México por el que luchamos afanosamente.

Soy un mexicano de raíces populares. Soy un mexicano que ha recorrido en muchas ocasiones nuestro país, que no cesa de maravillarse ante la gran variedad y riqueza humana de nuestra patria y que no cesa tampoco de advertir carencias y dolores.

Me apasiona convivir, compartir, escuchar y comprender al pueblo al que pertenezco. Aprendo diariamente de sus actitudes francas, de sus actitudes sencillas.

Reitero que provengo de una cultura del esfuerzo y no del privilegio. Como mis padres, como mis abuelos, soy un hombre de trabajo que confía más en los hechos que en las palabras. Pero por eso mismo, soy un hombre de palabra, un hombre de palabra que la empeño ahora mismo para comprometerme al cambio que he propuesto: un cambio con rumbo y con responsabilidad.

El gran reclamo de México es la democracia. El país quiere ejercerla a cabalidad. México exige, nosotros responderemos.

Como Candidato a la Presidencia de la República, estoy listo también.

Demos nuestro mayor esfuerzo en ésta elección.

Vamos a echarle ganas.

No hay que bajar la guardia.

Vamos por la victoria.

Ganémosla con México y ganémosla para México.

¡Que viva el PRI!

¡Que viva México!

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