martes, 18 de diciembre de 2012

Alterar horas de comida provoca obesidad (via el universal)


Modificar los horarios de comida puede ser una causa importante de trastornos en nuestro metabolismo. La sincronización circadiana es necesaria para el buen funcionamiento del cuerpo humano y alterarla conlleva a desajustes en el organismo que podrían contribuir al problema de obesidad que actualmente vive la población mundial.
Los ritmos circadianos son resultado de los ciclos de la Tierra. El día y la noche imponen retos de adaptación a nuestra conducta y órganos: durante el día estamos activos, despiertos, comemos y tenemos funciones digestivas; por la noche dormimos, descansamos, se reparan los tejidos, entramos en un estado de ahorro energético y nos baja la temperatura.
Aunque pareciera que estos ciclos no son importantes, constantemente nuestro organismo tiene que ajustarse a ellos.
Asimismo, en el cerebro tenemos un reloj biológico que recibe señales directas del ojo sobre los cambios de luz y oscuridad, las cuales son transmitidas por el sistema simpático, parasimpático y algunas hormonas a todos los órganos e, inclusive, a la piel, de manera que nuestros órganos ciclan y presentan momentos de mucha actividad y de poca actividad.
La doctora Carolina Escobar Briones, de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que nuestros órganos se rigen por ciclos y que en todas las células del cuerpotenemos genes reloj, que presentan ciclos de 24 horas e interactúan con los genes que regulan el metabolismo en la glucosa.
Explicó que cada uno de estos procesos está coordinado por ritmos circadianos, los cuales le dan un orden temporal al organismo para que nuestra fisiología funcione adecuadamente y que, al verse alterados, nos llevan a subir de peso y presentar síndrome metabólico.
"Sabemos que en la actualidad hay muchos factores que nos hacen no dormir bien de noche y cambiar la actividad que debería ser predominante del día hacia la noche. La actividad nocturna le va a dar señales al reloj biológico y lo va a modificar. Los jóvenes a los que les gusta desvelarse y las personas que trabajan de noche están expuestas a esta situación", advirtió la investigadora universitaria.
Como parte de los diversos estudios de investigación que han realizado en su laboratorio, la doctora Carolina Escobar comentó que algunos de los resultados han sido que quien se desvela y trabaja de noche, tiende a comer a deshoras, por lo que esto podría interferir con su reloj biológico y enviar señales equivocadas a los órganos.
Entre otras cosas, se ha encontrado que los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos se alteran al ajustar el estilo de vida, además de que comer en la fase de sueño genera problemas de sobrepeso y obesidad, por lo que al estar todos los índices por arriba de lo normal existe un síndrome metabólico.
Señaló que nuestro reloj biológico coordina a los órganos para que funcionen a ciertas horas y realicen determinadas actividades en el momento preciso, es decir, mantiene una congruencia y una homeostasis metabólica. Cuando este reloj da las señales equivocadas, ya sea por la actividad social o por comer durante la noche, se presenta un desajuste en la cuerpo humano, ya que muchas de estas funciones que se deben realizar durante el día son realizadas por la noche cuando nuestro organismo no está preparado para hacerlo.
"Queremos proponer que el sistema circadiano y la alteración de nuestros ritmos circadianos son un factor muy importante que pueden contribuir al problema de obesidad que estamos viviendo en nuestra población, aunque tengamos propensión genética, el estilo de vida ha cambiado mucho, sobre todo en mucha gente joven que no duerme bien", concluyó Escobar Briones.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

lunes, 17 de diciembre de 2012

Sobrevive al brindis de tu oficina (CNNExpansion)


A pocos días de concluir el año, los festejos decembrinos de las empresas son una oportunidad para convivir con compañeros de otras áreas y con los jefes, en un ambiente menos formal; pero si no tienes cuidado también puede ser el fin de tu reputación profesional.

Cinco de cada 10 trabajadores suelen tener un comportamiento inapropiado por excederse de copas, como coquetear con el jefe, tener relaciones sexuales, contar historias personales, pelearse con un compañero y conducir ebrio, señala una encuesta de la organización Caron Treatment Centers, en Pennsylvania.

"Algunos empleados se olvidan que la fiesta anual entra en un marco de negocio, aunque sea un evento social. Es claro que los jefes no pueden observar todos los movimientos de su trabajador, pero siempre hay alguien atento a tu comportamiento y un hecho puede cambiar la opinión sobre tu persona", comenta el autor del libro Business: Ultimate Resources, John Reh.

El 56% de más de 500 entrevistados por Caron Treatment Centers reconocieron que haber tenido repercusiones en su trabajo por su comportamiento en la fiesta de fin de año; el 36% aceptó que su reputación quedó dañada de manera permanente.

Por otro lado, una encuesta de la firma Office Team -especializada en contratación temporal- entre 500 empleados estadounidenses reveló que ocho de cada 10 empleados aprovechará los eventos de fin de año para hacer otros contactos laborales y acercarse a los directivos en un ambiente más relajado.
Hay aspectos que debes considerar para no poner en riesgo tu reputación laboral en estas fechas. Estas son ocho reglas sugeridas por la compañía de Recursos Humanos, Adecco:  

1.- ¿Jeans o traje? En términos de código de vestimenta es recomendable investigar (sobre todo si es tu primer evento en esa organización) qué tan formal es la reunión.

Una estrategia que nunca falla es revisar las fotos de la fiesta o el brindis del año anterior. La idea es apegarse a la formalidad o informalidad del evento.

Sea de día o por la noche, lo que está descartado es la exageración. Más vale discreción con el tema de escotes, minifaldas, peinado, maquillaje, accesorios. Es la fiesta del trabajo, no un encuentro familiar.
2.- Bebidas, con límite. Resulta tentador estar frente a un menú y una bebida que no se tiene a diario en casa. El riesgo de excederse es tener que salir temprano de la fiesta porque se te pasaron las copas y tu comportamiento empieza a dar de qué hablar.

Éste es de los puntos más dañinos para la imagen laboral y personal, advierte Adecco. Los excesos en estas fiestas pueden representar el fin de tu carrera en una empresa, dependiendo de tus actos.
¿Por qué arriesgar?, aunque no te despidan, los ambientes laborales son "despiadados" y los comentarios no se harán esperar. El alcohol relaja y puede hacerte olvidar que estás en un contexto de trabajo y no en un evento personal.

3.- Coquetear está prohibido. El festejo con los compañeros de trabajo no es el momento más adecuado para externar sentimientos. Tampoco es válido comentar temas delicados o sacar enfrente de otros todo aquello que detestas de la oficina. Deja a un lado los problemas familiares y personales para no afectar el ambiente de la reunión.
4.- El amigo secreto. Las dinámicas de integración entre grupos de colegas están totalmente fuera de lugar en los eventos decembrinos. Los intercambios y regalos -a menos que sean entre todos los colaboradores- suelen remarcar la existencia de divisiones entre grupos y nada aportan a la integración general de la organización.

5.- Baile discreto. Ser el alma de la pista puede ser una tentación, pero es mejor evitarlo. Puedes disfrutar de este momento y animar a otros a unirse al grupo, sin llegar a desfiguros. Los pasos más atrevidos y tus clases de baile son cuestiones personales.

6.- Momentos Facebook. Está muy bien querer guardar imágenes de la reunión. Si vas a subir un par a las redes sociales, la regla es: prudencia. No arruines tu imagen y la de otros anexando imágenes o videos que, aún cuando son chistosos, sacan lo peor de ti. Eso no sólo arruina la reputación propia o de otros, también la de la empresa.

7.- Deja al Grinch. Si lo tuyo no son las reuniones sociales y estas fiestas te parecen un pretexto para gastar, eso que quede en casa, a nivel laboral es una buena oportunidad para reunirse con tus compañeros. La capacidad de adaptarse es valiosa, ponla en práctica y extiende tus contactos.

8. ¡A descansar! Quedarse hasta el final de la fiesta para ver "quién le sigue" no es precisamente la mejor actitud. Lo recomendable es retirarse a casa antes o cuando termine el evento. Generalmente, el día siguiente es laboral y ahí es donde se ve quién sabe asistir a un festejo profesional y quién no, precisa la firma de recursos humanos, Adecco.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Tu hijo de 3 años y 8 meses (via baby center)


El desarrollo de tu hijo

Surgen muchas preguntas al acercarse el cuarto cumpleaños de tu hijo: ¿Está bien que use la computadora ahora?¿Alguna vez va a comer algo que no sea blanco? ¿Cómo puede decirme esas mentiras? ¿Se supone que la del dibujo soy yo? 

Las computadoras pueden ser excelentes para el aprendizaje, pero a los 3 años no son necesarias. Si tu hijo parece estar muy interesado, y tú estás preparada para vigilar de cerca su juego, busca juegos y sitios web que promuevan la creatividad artística o lo preparen para las matemáticas y la lectura, enfatizando habilidades como contar y el reconocimiento de letras y formas. Menos de una hora frente a la computadora, con tu hijo en tu regazo o a tu lado, es más que suficiente por ahora. 

A los 3 años, lo que suena a balbuceo sin sentido proveniente de la boca de tu hijo es de hecho un tipo sofisticado de experimentación con el lenguaje. Podría llamar a su hermano "Lolo" o decir: "Mira esa bonísima flor”. Estas imaginativas creaciones ocurren con más frecuencia al ir desarrollando cada vez más su destreza con el lenguaje. Síguele la corriente e invéntate también algunas palabras. 

Tu vida ahora

Puede ser un reto mantenerte organizada cuando vives con un pequeño huracán. En una casa todo tiene su lugar, pero sólo hasta que tu hijo pasa por una habitación. La forma más segura de perder la razón es insistir en que todo esté siempre perfectamente limpio y ordenado. Gastarás todo tu tiempo y energía recogiendo lo que tira, sólo para verlo tirado otra vez en unos minutos. Gradualmente tu hijo será más capaz de guardar sus juguetes o libros justo después de haberlos usado y no dejar montones de ropa en el piso, pero tal vez no sea antes de que empiece a ir a la escuela, ¡o incluso antes de que salga de la escuela! 

¡Vamos a jugar!

Una excelente actividad para disfrutar con tu pequeño este mes

Consejo de otros padres: la solución de la caminata

"Si vamos a ir a algún lugar donde sé que mis hijas tendrán que estar sentadas quietas durante un buen rato, siempre me aseguro de que hagan suficiente ejercicio antes. A veces caminamos hasta allá, o al menos nos bajamos del autobús unas cuantas paradas antes. Si están lo suficientemente cansadas, por lo general se quedan sentadas quietecitas el tiempo necesario." 

viernes, 7 de diciembre de 2012

Actividades divertidas para fomentar el desarrollo del habla de tu niño (via babycenter)


Si tienes un niño pequeño, es probable que muchas veces no entiendas lo que te quiere decir. Una de las mejores formas para ayudarlo a comunicarse mejor, es escuchándolo. Es importante que converses siempre con él y le hagas preguntas para que así tenga muchas oportunidades de expresarse. 

Los niños aprenden de diferentes maneras, es por eso que aquí te ofrecemos algunas ideas para fomentar el desarrollo del habla de tu niño, de acuerdo a su estilo de aprendizaje. Pero ten en cuenta que tu niño se puede beneficiar de todas las actividades. 

Aprende al escuchar

Habla siempre con tu hijo. Cuéntale esa historia interesante que leíste recientemente en el periódico. También le puedes describir una conversación que tuviste con un colega del trabajo. Cuando vayan al supermercado, explícale lo que estás comprando. 

Es importante que te acostumbres a describirle tus tareas cotidianas. Si estás lavando ropa, por ejemplo, puedes decirle: “Cuando la ropa esté seca, la vamos a doblar y luego la guardaremos en el armario”. 

Tal vez te parezca que tu niño no te está prestando atención. Sin embargo, está asimilando tu vocabulario y la estructura de tus oraciones. Esto le ayudará a conectar las palabras con los conceptos. No te sorprendas cuando esté platicando con su amiguito y repita algo que dijiste en una de tus recientes conversaciones telefónicas. 

Haz preguntas. Es recomendable que le hagas una pregunta amplia a tu niño como “¿Qué hiciste en el parque?”, para que de esa manera te ofrezca varios detalles. Evita hacerle preguntas como “¿Te divertiste en el parque?”, ya que te sólo te responderá con un sí o un no. 

Dale la oportunidad de describir lo que hizo en el parque y escúchalo con entusiasmo por más insignificantes que te parezcan algunos detalles. Aprovecha y disfruta de la conversación de tu pequeño ya que en un abrir y cerrar de ojos, tendrás frente a ti a un adolescente mudo. 

Grábalo cantando una canción o contando un cuento. A tu hijo le encantará escuchar su propia voz cuando sale de un “mágico” aparato electrónico. Además le fascinará cuando lo escuchen otras personas. Guarda esas grabaciones; en unos años tú y tu hijo se divertirán al escucharlas. 

Relean su libro favorito. Intenta, esta vez, hacer una pausa en los puntos importantes para dejar que él termine las oraciones. O cuando le leas la historia, bríncate algunos detalles claves para ver si está poniendo atención. Si al pequeño algo no le suena correcto, es probable que te corrija. 

Aprende al ver

Graba a tu hijo mirando un libro o contando una historia. Para hacer esto aún más divertido, pídele que se disfrace como uno de los personajes del cuento y que actúe una escena. Pon el video y véanlo juntos. Pídele que hable acerca de su actuación. Y no te olvides de elogiar su capacidad de hablar. No le llames la atención si no pronuncia correctamente algunas palabras. El objetivo es que se sienta cómodo hablando frente a otras personas. 

Sugiérele que te describa un video o un show de televisión. A los niños les encanta hablar de cosas que conocen y disfrutan. Una de las maneras más fáciles de entablar una conversación con tu niño, es preguntándole sobre lo que está pasando en su programa de televisión favorito. Programas como Plaza Sésamo y Blue's Clues están diseñados para que los padres participen. 

Pídele a tu hijo que te cuente un cuento usando un libro ilustrado sin palabras. Esta actividad no sólo desarrollará su capacidad de hablar sino que también sentirá que está leyendo, aunque no pueda reconocer ninguna palabra. Un buen libro para esta actividad es Good Night, Gorilla (Buenas noches gorila) de Peggy Rathmann. 

Aprende con el movimiento

Vayan de paseo. Vayan al bosque y lleven una cajita para recolectar tesoros (plumas, piedras curiosas y hojas de colores). Cuando lleguen a casa, pídele a tu hijo que describa “sus tesoros” a la familia: su color, forma y tamaño. También puede explicarles para qué sirve cada objeto. 

Jueguen a “la hora de los cuentos”. Éste, es un juego divertido para toda la familia. Por ejemplo, tú puedes comenzar a narrar una historia (“Había una vez un dragoncito que vivía en una cueva”), y tu niño puede continuar y describir la próxima oración. 

Deja que tu hijo diga lo que quiera en cualquier momento, y si no puede inventar toda una oración completa él solito, ayúdalo haciéndole preguntas como “¿De qué color era el dragón?”, o “¿Tenía hermanos?”. Anota o graba todo lo que diga cada persona. 

Pídele a tu hijo que te cuente una historia simple y escríbela. Puedes ayudarlo haciéndole preguntas acerca de un evento específico, como su fiesta de cumpleaños. Si no incluye detalles importantes o dice algo que no entiendes, pídele que te lo explique. 

Cuando te describa algo, repíteselo de otra manera (“¿Así que todos tus amiguitos vinieron a festejar contigo?”). Así se dará cuenta que puede describir el mismo evento de diferentes formas. 

También le puedes sugerir que haga dibujos que describan la historia. Una vez que termine los dibujos, puedes formar con éstos un pequeño libro. Saca el libro de vez en cuando y pídele a tu niño que te cuente la historia otra vez. 

Obtén en nuestro sitio más ideas sobre actividades y juegos, que puedes hacer con tu pequeño.

Kobe vs Messi: Legends on Board - Turkish Airlines

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cómo saber si tu hijo está preparado para el preescolar (via Baby Center)


La mayoría de los centros preescolares en Estados Unidos aceptan niños a partir de los 2 años de edad (esto es distinto de las guarderías, donde aceptan hasta recién nacidos). Sin embargo, eso no significa que tu hijo esté preparado para el preescolar. El estar preparado tiene que ver con su nivel de desarrollo, más que la edad. 

Sería bueno que te preguntaras si está social, emocional, física y cognitivamente preparado para participar en un programa educativo diario con un grupo de niños. Puede ser tentador decir “Sí, mi hijo está listo”. Sin embargo, la mejor decisión la tomarás al meditar y pensar en la forma de ser de tu hijo y al hablar con personas que lo conocen bien, como tu esposo, su pediatra o su niñera

Las siguientes preguntas, provistas por Patricia Henderson Shimm, directora del Barnard College Center for Toddler Development en New York y coautora de Parenting Your Toddler (Cómo criar a tu pequeño), te ayudarán a pensar en los factores más importantes a la hora de evaluar si tu hijo está listo para entrar al preescolar. 

¿Es suficientemente independiente?

El preescolar requiere que tu hijo haya desarrollado ciertas habilidades básicas. Por ejemplo, que sepa comer sin ayuda y dormir solo. 

¿Ha pasado tiempo lejos de ti?

Si tú o algún pariente, han sido los únicos que han cuidado a tu hijo, es posible que le sea más difícil separarse de ti cuando esté en el preescolar. Los niños que están acostumbrados a estar separados ocasionalmente de sus padres suelen no tener problemas al entrar al preescolar. 

Si tu hijo no ha tenido demasiadas oportunidades para estar separado de ti, quizá sea una buena idea planificar un fin de semana con la abuela, por ejemplo, o un día con tu hermana y sus hijos. Pero incluso si tu hijo no puede lidiar con el miedo a la separacióndesde el principio, no te preocupes demasiado. 

A muchos niños que se separan de sus papás por primera vez para ir al preescolar, les va bien. Lo importante es ayudar a tu hijo a adaptarse poco a poco. 
Muchas escuelas preescolares te permiten llevar a tu hijo sólo una hora o dos durante sus primeros días. A medida que se vaya acostumbrando al nuevo entorno, podrás aumentar el número de horas que asiste hasta que vaya todo el día. Algunos expertos creen que el preescolar puede incluso ser más importante para niños que han estado en la casa con sus padres, ya que los ayuda a prepararlos para entrar a la escuela. 

¿Juega solo?

Los centros preescolares regularmente tienen actividades que requieren concentración como proyectos de arte y manualidades. Si a tu hijo le gusta dibujar en la casa o hacer rompecabezas y otras actividades, es un buen candidato para el preescolar. Pero aunque sea de los niños que piden ayuda para todo, puedes empezar a prepararlo para que sea más independiente, pidiéndole que juegue solo, alrededor de media hora. Por ejemplo, mientras lavas los platos, anímalo a que haga muñequitos con plastilina. Con el tiempo, puedes aumentar el tiempo que juega solo. Tu meta es que te concentres tú misma en una actividad para que él pueda enfocarse en la suya sin que tengas que ayudarlo mucho. 

¿Participa en actividades de grupo?

Muchas actividades de preescolar, como la reunión matutina en la que todos los niños se sientan en círculo, requieren que todos participen al mismo tiempo. Estas interacciones ofrecen a los niños la oportunidad de jugar y aprender juntos, pero también de estar quietos, escuchar cuentos y cantar canciones. Esto puede ser muy difícil para niños menores de 3 años, que son exploradores por naturaleza y no siempre están preparados para jugar con otros niños

Si tu hijo no está acostumbrado a las actividades en grupo, lo puedes llevar a escuchar cuentos a tu biblioteca local, o inscribirlo en una clase de alguna actividad para que se acostumbre a jugar con otros niños. 

¿Tiene un horario regular?

Los centros preescolares por lo general siguen una rutina predecible: la reunión matutina, la merienda, la hora del recreo y luego el almuerzo. Existe un buen motivo para ello. Los niños tienden a sentirse más cómodos y en control cuando tienen una rutina que se repite todos los días. Así que si tu hijo no tiene una rutina predecible, puedes empezar a establecer un horario un poco antes de que comience el preescolar. Empieza por darle las comidas siempre a la misma hora. También pueden visitar el parque todas las tardes o establecer un ritual nocturno (un baño, un cuento y a dormir). 

¿Está preparado físicamente?

El preescolar mantiene ocupados a los niños, ya sea mediante un programa de medio tiempo o de todo el día. Cuentan con varias actividades como proyectos de arte o visitas a parques. Es recomendable que tengas en cuenta si a tu hijo le gustan ese tipo de actividades o le cuesta pasar de una cosa a la otra sin ponerse de mal humor. 

Es importante considerar cómo y cuándo tu hijo necesita dormir la siesta. En las escuelas de preescolar, por lo general, los niños duermen la siesta después de comer. Si tu pequeño se mantiene despierto hasta esa hora o incluso todo el día, eso quiere decir que está preparado para ir a la escuela. Si todavía necesita una siesta a media mañana, posiblemente no sea el momento de ir al preescolar. Lo puedes ayudar a que se mantenga despierto hasta después del mediodía, si te aseguras que duerma bien por la noche. 

Si eres flexible en tu horario, posiblemente te resulte más fácil inscribirlo en un programa de medio tiempo para que se vaya acostumbrando al ajetreo de la vida escolar. Puedes aumentar gradualmente el tiempo que asiste a la escuela, según se vaya sintiendo más cómodo. 

¿Por qué quieres que vaya al preescolar?

Piensa detenidamente acerca de cuáles son tus metas al llevar a tu hijo al preescolar. ¿Necesitas tiempo para ti o es que quieres que vayas a un preescolar? Puede haber otras opciones si no te parece que tu pequeño está preparado para ir a la escuela. 

¿Te preocupa que si no lo inscribes en el preescolar no estará preparado para la escuela? La mayoría de los expertos están de acuerdo en que hay muchas otras maneras de desarrollar las habilidades necesarias para tener éxito en la escuela, incluyendo ir a una buena guardería. También si pasa tiempo contigo en la casa o con otra persona que lo cuide y le dedique tiempo y atención. Un estudio del Instituto Nacional Estadounidense de Salud Infantil y Desarrollo Humano encontró que, el desarrollo de los niños florece, cuando los cuida alguien a quien realmente les preocupa su bienestar y se asegura que realizan una amplia variedad de actividades apropiadas para su edad. Los niños no necesitan estar inscritos en una escuela preescolar para estimular su aprendizaje. 

Los siguientes pueden ser signos de que tu hijo está listo para ir a la escuela: si siempre quiere aprender cosas nuevas y explorar o está preparado para ampliar sus horizontes sociales e interactuar con otros niños. También puedes considerar inscribirlo en un centro preescolar si crees que no tiene el suficiente estímulo en casa o en la guardería
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